El PSOE escenificará tras el 20-F sus diferencias con el PP
El PSOE escenificará tras el 20-F sus diferencias con el PP
La "Tercera Vía" defendida por Zapatero no acaba de arrancar como para hacer vencer a su candidato en el País Vasco. El PSE sube en las encuestas, pero quitando apoyos al PP, no al PNV. 7 de febrero. Desde el pasado 30 de diciembre, día en que fue aprobado el Plan Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria con los votos del Tripartito y el apoyo de tres diputados de Batasuna, el lendakari no ha dejado un solo día de ser portada de los medios de comunicación españoles. Esta cuestión preocupa en La Moncloa, pues Zapatero ha hecho de la victoria del PSE en las próximas elecciones vascas, con Patxi López a su cabeza, su mejor plan para cortar las alas al nacionalismo vasco, y "fontaneros" cercanos al presidente ven cómo la propaganda extra que recibe el lendakari no favorece en absoluto los deseos de su jefe. "Una cosa es la opinión desfavorable con que se acogen los mensajes de Ibarretxe en el resto de España y otra muy distinta lo que se percibe en el País Vasco: donde tienen que votarle o no, en definitiva", señalan asesores monclovitas. De hecho, sin haberse todavía convocado las elecciones autonómicas del 17 de abril –el lendakari sólo anunció la fecha, el pasado miércoles– las últimas encuestas manejadas por el PSOE vasco otorgan mayoría absoluta cómoda a los chicos de PNV, EA y EB, pese a que el trozo de tarta de los indecisos todavía sea demasiado grande. Si bien, en Ferraz, se teme que buena parte de esa porción de indecisos vaya a engrosar más aún los votos del nacionalismo por ser en su mayoría votantes de la ilegalizada organización política de ETA, que no concurrirá en esta convocatoria.El PSE, según esos sondeos, subiría de forma considerable con respecto a 2001, pero a base de descontarle apoyos al PP de María San Gil y no al PNV, como hubiese deseado Zapatero, pues como se decía los votos que pierde por un lado el partido de Josu Jon Imaz los recupera de alguna forma de los antes votantes de Batasuna.El PNV recupera los votos que pierde gracias a antiguos votantes de BatasunaAsí las cosas, la "Tercera Vía", tan aplaudida por socialistas de Madrid y País Vasco desde que se cambiase de caballo político –apartando a Nicolás Redondo Terreros de la secretaria del PSOE vasco–, se tambalea. "Sólo se están quitando votos al PP y algunos pocos al PNV, a quien de verdad se debería restar apoyos si se apuesta por la victoria de Patxi", apuntan en Ferraz. De ahí que dirigentes socialistas vuelvan la vista sobre sus pasos y vean en la estrategia de "acoso y derribo" del nacionalismo –junto al PP– diseñada hace cinco años por Redondo Terreros y Mayor Oreja, ventajas respecto a la "equidistancia" –del PP y del PNV– tan defendida por el propio López o socialistas como Jesús Eguiguren y Odón Elorza y que cuenta con el respaldo firme de Zapatero. Las caras en el Congreso de los Diputados de socialistas como el vasco José María Benegas o Alfonso Guerra tras escuchar a Zapatero y a Rajoy debatir con Ibarretxe eran harto expresivas de cuál discurso les había gustado más; las declaraciones del socialista extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra el miércoles último, preguntando en voz alta "¿Quién se preocupa de los que quieren quedarse en España?", también lo decía todo.El problema ahora mismo es que rectificar, una vez que el lendakari ha convocado las elecciones y a tan sólo dos meses y medio de acudir a las urnas, no es posible, indican dirigentes socialistas. Tampoco hubiese sido sencillo hacerlo sin estropear las relaciones con el propio PSC de Pasqual Maragall y José Montilla, comprometidos con la "equidistancia" en cuerpo y alma como mejor manera de resolver el "conflicto vasco". Tampoco en Ferraz ni en La Moncloa quieren enturbiar unas conversaciones con ETA –negadas en público y admitidas en privado– por volver a políticas superadas de "frentismo" con el nacionalismo vasco, dicen esos mismos dirigentes socialistas. A tanto se llega al parecer, en lo de no entorpecer las conversaciones con los terroristas, que los dirigentes del PSOE han recibido instrucciones para referirse en público a la banda terrorista como "violentos" o "intolerantes", nunca como "asesinos" o "terroristas".La teoría del "mal menor" de La MoncloaAsí las cosas, en el despacho de Zapatero el último dossier preparado por estrategas electorales apunta a la teoría del "mal menor". Es decir: si no es posible ganar, al menos llevemos adelante en el País Vasco una campaña que le quite buena parte de sus votos a los "populares" de San Gil y los suficientes al nacionalismo como para que no tenga Ibarretxe más posibilidad que pactar con López tras el 17 de abril.En La Moncloa saben bien que para llevar a buen puerto esa estrategia hay que jugar hasta sus últimos extremos el voto útil dentro del "constitucionalismo" vasco, presentando al PP como el partido intolerante incapaz de arreglar el terrorismo durante su mandato y que encima llevó con su política al nacionalismo "al monte", de donde Zapatero le quiere bajar.El discurso de Zapatero el pasado lunes en el Congreso de los Diputados, rechazando el Plan Ibarretxe pero con la mano tendida al nacionalismo, fue el preámbulo de esa estrategia electoral del PSOE. Nadie en Ferraz ni en La Moncloa tiene dudas de que en las próximas semanas, sobre todo una vez pase el referéndum de la Constitución Europea, las diferencias con el PP respecto a cómo afrontar el "conflicto" vasco se escenificarán de manera bien visible.Tiempo para escenificar la "Tercera Vía" socialistaMás ahora, cuando el juego de zorro a zorro entre Zapatero e Ibarretxe ha concluido. En La Moncloa se quería disponer de tiempo tras el rechazo en el Congreso de los Diputados del Plan del lendakari para poder presentar en el Parlamento de Vitoria el "Plan Guevara" socialista y así escenificar de forma clara la "Tercera Vía" del PSE de López, a mitad de camino entre la "ruptura" del nacionalismo vasco y el "inmovilismo" del PP en el Estatuto de Guernica –señalan fuentes del PSOE–, pero el adelanto electoral de Ibarretxe ha trastocado esos planes. Ése precisamente fue el significado de las palabras del presidente del Gobierno, en respuesta al lendakari, al indicar que el rechazo al Plan Ibarretxe no era el final de nada sino el comienzo de una nueva etapa de diálogo en el País Vasco.Fuentes del PSOE señalan también que el adelanto electoral de Ibarretxe debe ser interpretado sobre todo como una estrategia para evitar que el PSE tenga tiempo de presentar el "Plan Guevara" en el Parlamento de Vitoria, consciente el PNV de que iba a restarle aún más votos de los vascos moderados asustados con la postura radical actual de los dirigentes nacionalistas. Y, también, para quitarse de encima el riesgo de que una tregua de ETA –que se espera como agua bendita en Ferraz y La Moncloa– permitiese el que se hiciera "la vista gorda" a que los miembros de Batasuna pudiesen, bajo la fórmula Aralar, presentarse a las elecciones.

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