Caricaturesca. De esa manera se me ocurriría definir la posición española en temas de política exterior. España se arrastra buscando una imagen que de fe de sus relaciones internacionales. Pero hay algo aún más grave: si uno va de antiamericano, debe asumirlo y ser consecuente, manteniendo esta actitud siempre. No puede ser que de cara a la nación sean los progres europeistas hasta la médula, y luego a la menor oportunidad ir a la caza y captura de cualquier personalidad de los USA.
Y penosamente esto es lo que ocurre. Vimos el episodio de Moratinos con Condoleeza, asediada por el experto en vinos franceses, mientras la señora aguantaba estoicamente y con cara de desprecio el momento. Posteriormente en rueda de prensa se mostraba exultante, orgulloso de su asalto, y más aún, de que los periódicos publicaran la imagen de ambos en conversación.
Y el cénit de nuestra política llegó recientemente en Bruselas durante la cumbre de la OTAN. 4 segundos. Ese fue el tiempo que tardó en despachar Bush a ZP. Un escueto "hola, qué tal estás amigo" bastó para llevar al extasis a nuestra diplomacia. Que se quiten las reuniones bilaterales de Bush con Chirac y Schroeder, hablando largo y tendido sobre el futuro del mundo. Para el nuevo Ghandi, el impulsor de la paz mundial, la unión entre pueblos, 4 segundos son más que suficientes. El endiosado heredero directo de Alejandro Magno, extrajo de ese tiempo una conclusión que el resto de los españoles no llegamos a observar: ha vuelto la normalidad entre ambos paises, la cordialidad nos envuelve. Y para Moratinos esos 4 segundos fueron aún más allá: demuestra que tenemos dentro de los aliados una posición privilegiada.
Nunca 4 segundos fueron tan importantes. Nunca el tiempo fue tan determinante en diplomacia. Pero desde aquí me gustaría recordarle a ZP algo que, debido a su ultra-laicidad, habrá pasado desapercibido para el magnífico estadista: ese "hola, qué tal estás amigo", en palabras de una persona que tiene como libro de cabecera la Biblia, tiene un fondo mayor de lo que un laico puede extraer. Esas palabras son las mismas que, según el libro sagrado, Jesucristo dijo a Judas.
Sobran los comentarios.